viernes, 30 de octubre de 2015

La Orden del Saúco.

 
 
El Lunes tomé un café con Maribel Fonseca. Maribel es artista, ceramista y diseñadora originaria de DF pero residente en uno de mis lugares favoritos: Coatepec en Veracruz. Tuvimos la fortuna de encontrarnos porque vino a San Cristóbal en un viaje relámpago y nos citamos para tomarnos un café. La magia obra de maneras extrañas y aunque ya nos habíamos visto una vez, realmente no recordaba su aspecto, pero horas antes del café nos cruzamos en el andador guadalupano, ella jugaba con un niño y me salió decirle "Hola" sin saber quién era. Y de hecho pensé que era ella, pero no me detuve. Anoche le decía a mi mamá que en este pueblo las personas van y vienen y nuevas aventuras van y vienen, cada semana siempre es diferente y que quizá este es el orden natural de las cosas, y que la ciudad con su uniformidad y rutina en realidad altera el orden natural de ir y venir, de tener aventuras diferentes cada día, de conocer personas atesorarlas y dejarlas ir. 
Ayer que revisaba mi cuadernito actual de apuntes vi el dibujo que hice la mañana antes de encontrarla y noté la hermosa coincidencia cromática con el dije de cerámica que me regaló esa noche. Sin duda un presagio de nuestro encuentro. Maribel es como yo, un poco rebelde, un poco necia, un poco decidida a convivir consigo misma, apesar de sí misma. Hay que ser muy fuerte para vivir con una misma, pero la fuerza siempre llega y, en el camino, siempre hay otras como nosotras, que tienen experiencias parecidas, luchas similares, aventuras que al final del día nos motivan a seguir adelante hasta econtrar eso que quizá no llega nunca pero que nutre nuestra vida interior de maneras insospechadas. Es el viaje. No es el destino. Queremos vivir en la exuberancia emocional, lejos de mundanal ruido y la mecanicidad del sistema social. Queremos todo. Somos las brujas del pasado pero en el futuro. Pensé en un nombre para esta especie de sororidad y decidí que voy a llamarla La Orden del Saúco, en honor al dije que me regaló Maribel. En honor a la magia de ese árbol.
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On Monday I had a coffee with Maribel Fonseca. Maribel is an artist, ceramist and designer from Mexico City but living in one of my favorite places: Coatepec in Veracruz. We were fortunate to have an appointment, here in her very short trip to San Cristobal. The magic works in strange ways and although we had already seen it once, I really did not remember her appearance, but hours before the coffee we saw each other in the street, she was playing with a kid and when I walked next to them I just dropped a "Hello" to them without knowing who it was. And I actually thought she was, but I did not stop. Last night I told my mom that in this town people come and go and new adventures come and go every week is always different and perhaps this is the natural order of things, and that the city with its uniformity and routine actually alters the natural order of come and go, to have different daily adventures, meet people, treasure them, and let them go.
Yesterday looking my current notebook I saw the drawing I did the morning before I was going to meet Maribel, and noticed the beautiful color match with the ceramic she gave me that night. Certainly a harbinger of our meeting. Maribel is like me, a little rebellious, a little foolish, a little determined to live with herself, in spite of herself. One must be very strong to live with ourself, but the strength always comes and along the way there are always others like us who have similar experiences, similar struggles, adventures at the end of the day we are motivated to keep going until it encontrar that may never come but that nourishes our inner life in unexpected ways. It is the journey. It is not the destination. We want to live in emotional exuberance, far from the madding crowd and mechanicity the social system. We want everything. We are the witches of the past but in the future. I thought of a name for this kind of sisterhood and i decided I'm going to call it La Orden del Saúco, in honor to the little piece of ceramic that Maribel gave me. In honor of the magic of that tree.
Fall sounds like this.