viernes, 26 de junio de 2015

Llegó el correo.


Desde que dejé DF, regularmente recibo una carta/ paquete de algún querido amigo que me recuerda con cariño y me mima con pequeños detalles. El viernes recibí correo y para mi sorpresa, no era sólo una carta, recibí dos sobres amarillos: el primero lo envió mi amiga Gaby, que vive en Laussane, Suiza, contenía una guía de Chiapas de 1978 que encontró en una venta de garage y una postal preciosa. El otro era un sobre de mi amiga Gimena, que ahora está viviendo en Madrid, me envió una hermosa nota junto con un pequeño bordado y uff! que delicadeza de tela y de hilo! me encantó! Es algo tan particular poseer algo que ha estado en manos de otra persona y que ha viajado kilómetros para llegar hasta tus manos!
Antes recibí algunas otras cosas y aprovecho este post para agradecer a la muy querida ilustradora Laiza Onofre quien me envió un calendario 2015 de su autoría junto con varias postales, impresas con su hermoso y delicado trabajo de ilustración! También he recibido un par de paquetes de una de mis mejores amigas, Elisa, quien me ha procurado muchísimo enviándome materiales para dibujar motivándome a seguir dibujando y creando! Cristina también me envió una de esas postales pantone, la num. 19-3935 y un hermoso texto saludando a mi nueva vida en el pueblo. Incluyo también un agradecimiento para la querida Idalia Candelas, quien también me mimó con una increíble libreta y postales increíbles con su minucioso trabajo de ilustración.
Esta tarde cuando coloqué todos los sobres sobre la mesa de la cocina, sentí un placer indescriptible, como un encuentro con un montón de tesoros, con un montón de historia de papel y guiños distantes. Creo que en este momento del año, el pueblo tiene el mood perfecto para escribir cartas, quizá debido al silencio, la lluvia, el frío, la pausa, todo convenientemente entrelazado, recordándome una y otra vez que debo ir a comprar algunos de esos sobres amarillos.

Suena
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Since I left DF, I regularly receive a letter / package from a dear friend of my, who reminds me fondly and spoils me with small details. On Friday I received postmail and to my surprise, there was not just a letter, I received two yellow envelopes: the first was sent by my friend Gaby, who lives in Lausanne, Switzerland, it contained a 1978 tourist guide she found in a garage sale and a very beautiful postcard. The other envelope came from my friend Gimena, who is now living in Madrid, she sent me a beautiful note with a small embroidery and yikes! that delicacy of fabric and thread! I loved it! It is something very special to own something that has been in the hands of another person and who has traveled kilometers to reach your hands!A while ago, I received some other things and by this post I want to thank to the beloved illustrator Laiza Onofre who sent me her illustrated 2015 calendar with several postcards printed with their beautiful and delicate artwork! I also received a couple of  shipments of one of my best friends, Elisa, who has given me so much material to draw encouraging me to keep me drawing and creating! Cristina also sent me one of those postcards Pantone, the num. 19-3935 and a beautiful text greeting my new life in the village. Also I want to include a thank you, to my dear Idalia Candelas, who also spoiled me with an incredible book and postcards with his painstaking incredible illustration artwork.
This afternoon when I was taking these photographs, with all the envelopes on the kitchen table, I felt an indescribable pleasure, as an encounter with a lot of treasures, with a lot of history of paper and distant winks. I think at this time of year, the people have the perfect mood to write letters, perhaps because of the silence, the rain, the cold, the pause, all conveniently intertwined, and again reminding me that I should go out buy some of those yellow envelopes and to send love to all my special ones.


Listen

lunes, 15 de junio de 2015

La lluvia en San Cristóbal.


  

  



  

  

  


Sit down with emotion
Take the time to feel it
Like a cloud cross the mind
Never holding onto
Let it all just billow by

I want to love myself, out in the field
I'm kissed by the sun, away from everyone
I want to catch my breath
I've been throwing it out all in bouts
Speaking of empty things just to fill the air
To not hear my ears ring

 Happy When / Braids: Deep into the Iris, 2015 Music Album

Hace un par de semanas que llueve todos los días en la ciudad. Esta lluvia es particular porque es fría, muy fría y puede durar 2, 3 o 5 horas seguidas. Su ritmo altera nuestras tardes cada día después de las 2, cuando se precipita sobre nuestras caras, nuestras ropas, haciéndonos permanecer dentro de las casas mientras los bosques a nuestro alrededor se recuperan, se nutren, avanzan, la hierba crece aquí y allí, el tiempo transcurre y nosotros llovemos también, refugiándonos dentro de nosotros, iluminados por velas, con pequeños altares a lo desconocido. La ciudad se pone de color guinda/burdeos/grana cochinilla, o quizá me lo parece porque en Teotitlán me compré una faja tradicional preciosa teñida con ese color. En el pueblo, los colores me envían guiños de coincidencias cromáticas, como fantasmas que se repiten, como las personas que encontramos en el camino, todos espejos reflejos para bien y para mal de elementos presentes dentro de nosotros. En este momento se siente como una gran pausa, como si todo el principio del año hubiera ido tan rápido que nunca nos dimos cuenta de como pasaron seis meses ya, desde que vivo aquí, en medio de las montañas, en San Cristóbal de las Casas.

Música para llover.
Música para mover el bote.
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Two weeks ago that is raining everyday in the city. This rain is different to me, because it is cold, very cold and it lasts 2, 3 or 5 hours straight. It's rhythm alters our evenings every day after 2 pm, when it rushes over our faces, our clothes, making us stay indoors while the forests around us recover, feed, move forward, grass grows here and there, the time passes by and we are also raining retreating within us, illuminated by candles, with small altars to the unknown. The city becomes maroon / burgundy / cochineal, or maybe I think so, because my new faja of Teotitlán recently bought in that color. In the village, the colors send me winks of chromatic coincidences, like ghosts that are constantly repeated, like the people we meet along our path, all mirrors for good and bad with certain elements present within us. Right now, something makes me feel like a pause, as if the whole beginning of the year has gone so fast that I never realized that it has been six months, since I live here in the middle of the mountains in San Cristobal de las Casas.

To rain.
To dance.

domingo, 7 de junio de 2015

Barro de Amatenango.


Hace unos meses, después de perder mi cámara hice un breve taller de barro de Amatenango organizado por el Centro de Textiles del Mundo Maya. Amatenango del Valle es una comunidad tseltal, a una hora y media de San Cristóbal, en esta comunidad hay talleres familiares de barro, casi todos llevados exclusivamente por mujeres. Algunas cosas que llamaron mi atención sobre el barro de este pueblo y que quiero contarles son:

- El barro es natural eso significa que lo usan tal cual lo sacan de una montaña y apenas agregan algún tipo de arenilla local para modificar levemente la composición del barro, lo que provoca que los objetos moldeados con esta arcilla se rompan muy fácilmente al absorber humedad.

- Para las decoraciones tradicionales se utilizaban tintes naturales. Estos tintes naturales provienen de rocas que hay en las montañas cercanas. Sin embargo, Albertina López Ramírez, nuestra amable y sabia instructora, nos contaba que el color negro no se encuentra más porque vendieron el terreno del cual sacaban la roca para obtener el color negro, como ahora es propiedad privada y está cercado las piedrecillas no se extraen más por lo que el color está en peligro de extinción. El color rojo se obtiene mojando una roca amarilla que al cocerse cambia de color y también tienen un tono blanco que se hace de un lodo y que caracteriza al barro de Amatenango.

- Los utensilios que utiliza la maestra Albertina para bruñir y lijar las piezas antes de cocerse son: un machete viejo sin filo y rocas de río, en especial rocas blancas de río. Fué muy bonito ver como para obtener el tinte natural desgasta una piedra de tintura sobre otra roca más grande, usando las rocas como paleta de color. Otro aspecto interesante es que estos utensilios a menudos son pasados de generación en generación, de abuela a madre a nieta, haciendo del trabajo en barro algo tan tradicional e íntimamente ligado a la vida de las mujeres, a la herencia familiar y a la vida diaria.

- Para cocer el barro algunas casas cuentan con pequeños hornos que van llenando poco a poco con la producción que se hace día a día, y se usa leña proveniente de las montañas cercanas para así cocer las piezas.

Mientras estaba allí, en la casa-taller de Albertina, observando cuanto esfuerzo es necesario para obtener una pieza termianda, (por sencilla que ésta parezca), me maravillaba de la entrega de estas mujeres para con el barro "el barro es muy celoso" decía mi maestra Albertina, "por eso no estoy casada". Me sorprendió mucho que hay un número creciente de mujeres solteras en el pueblo, que se dedican al barro y eligen la soltería para poder dedicarse a su pasión completamente.

El grupo de cerca de 10 personas con el que tomé el taller hizó realmente muy pocos objetos y la quema requirió unos 10 kilos de madera. Mientras la madera se quemaba a la intemperie, pensaba en los árboles sacrificados por estas piezas, pensaba que no es muy distinto de cuando hice cerámica en DF, sólo que el horno era de gas, nunca vi árboles masacrados, pero igual, la extracción de gas tampoco es nada natural ni amigable con el medio ambiente.

Nunca puedo evitar preguntarme ¿para qué hacemos esto, lo otro o aquello?, ¿para qué hacemos objetos? y ¿porqué creemos que comprar un objeto significa que pagamos el valor real no sólo de la mano de obra, sino el trabajo que a la naturaleza le costó formar montañas de arcilla, barros de colores, árboles para hacer fuego y personas que tratan de sobrevivir humildemente haciendo cosas bellas con sus manos? Aveces sueño, que habrá una política cultural que enseñará todo el trabajo que hay detrás de cada artesanía, de cada vida que entrega un poco de si en cada pieza, aveces sueño que un día seremos concientes de cada pequeño centímetro natural que se pierde mientras producimos cada cosa que ponemos en este mundo!

Quiero dar las gracias a Alejandro Alarcón Zapata, que amablemente me permitió usar sus fotografías para ilustrar este post.

Esto.

Eso.

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A few months ago, after losing my camera I did an Amatenango clay workshop organized by the Centro de Textiles del Mundo Maya. Amatenango del Valle is a Tzeltal community, an hour and a half away from San Cristobal, in this community there are family workshops, almost all carried exclusively by women. Some things that caught my attention about the clay's work of this village are:- The clay is natural that means that people are using it right away they took it froma a mountain just adding some kind of local sand to slightly modify the composition of the clay, causing that this clay molded objects are easily broken by absorbing moisture.

- For traditional decorations natural dyes were used. These natural dyes come from rocks that are in the nearby mountains. However, Albertina Lopez Ramirez, our friendly and wise instructor, told us that black is not more available, because the land where artisans use to get the rock to obtain the black color were sold, as it is now private property and is fenced the black natural dye color is endangered to extinction. The red color is obtained by dipping a yellow rock that changes color when cooked and they also use a white tone that is a mud, that "white" color, is which characterizes Amatenango.

- The utensils used by Albertina to make her pottery are: an old dull machete and white soft river rocks. It was a really privilege to see how she works with her hands, with so artifice! also, it was very nice to see how to get the natural dye, rubbing a clay stone on a larger rock, using the bigger rocks as color palette. Another interesting aspect is that these tools are an old heritage from generations, from grandmother to mother to granddaughter, making their work onto something closely linked to the lives of women, family heritage and daily life.

- To cook the pottery, some houses have some small furnaces which are filled gradually with the slow daily production and used wood from the mountains to bake the pieces.


While I was there, in Albertina's atelier, seeing how hard it is to have a finished piece of work, however simple it may seem to the eye, I marveled at the delivery of these women with clay "the mud is very jealous," Albertina said, "so I'm not married". I was very surprised that there are a growing number of single women in the village engaged in mud and choose celibacy to pursue his passion completely. 


A group of about 10 people whom also took the clay workshop besides me, and we really made very few clay objects but to bake that clay it was required about 10 kilos of burning wood. While wood was burned in the open space, I thought of the sacrificed trees for these pieces, not very different from when a year or more ago, did some ceramic stuff in DF, except that there were a oven powered by gas, I never saw massacred trees, but still, Natural gas extraction is also so unnatural and perjudicial to mother nature.

I'm always wonder why we do this, that or that, why should we make objects and stuff? and why we believe that buying an object means that the monetary value pays not only labor, but the work of nature which cost her millions of years to form mountains of clay, colored mud, trees for firewood and people trying to survive humbly by making beautiful things with their hands? Some times I dream, if we had a cultural policy to teaching people about all the work that the artisans require to create each piece, to make us aware of each small centimeter of natural enviroment losted while we produce each thing we have in this world!

I want to thank to Alejandro Alarcon Zapata, who kindly let me use their pictures to illustrate this post


Esto.

Eso.